Con inmensa alegría, nuestra Diócesis de Huánuco celebra el don de un nuevo sacerdote, ordenado el día de ayer para servicio del Pueblo de Dios.
Hoy damos gracias por la entrega generosa de nuestro hermano Ronaldo Félix Rivera Lino, quien ha respondido con amor al llamado del Señor.
Su “sí” renovado en el altar es un signo de esperanza para toda nuestra Iglesia, un recordatorio de que Cristo sigue llamando, enviando y acompañando a quienes se disponen a servir con un corazón humilde y disponible.
Elevamos nuestras oraciones para que su ministerio sea siempre fecundo, lleno de misericordia, cercanía y fidelidad al Evangelio.
Que María Santísima y nuestro patrón San Sebastián lo acompañen en esta hermosa misión de ser puente entre Dios y su pueblo.
“El Señor es mi herencia y mi alegría” (Sal 16).