Nuestra Virgen de la Inmaculada salió en procesión y, entre cantos, oraciones y el brillo de los fuegos artificiales, recorrió las calles de Huánuco. Fieles de todas las edades se unieron a su paso, elevando plegarias y mostrando su profunda devoción. Las calles, adornadas con flores y luces, se llenaron de fe y emoción mientras la sagrada imagen avanzaba, recordándonos la importancia espiritual de esta celebración tradicional.
