En este tiempo de Navidad, tiempo de luz, esperanza y vocación, nuestro Obispo recibió con gran alegría en la Casa Episcopal a los jóvenes seminaristas, animándolos a perseverar con entusiasmo en el camino que han elegido, un camino que dará abundantes frutos para la vida y misión de nuestra Iglesia.
Con palabras llenas de cercanía y esperanza, los exhortó a seguir diciendo “sí” al llamado del Señor, confiando en que Dios, que ha comenzado esta obra en ellos, la llevará a plenitud.
Como Iglesia Diocesana, los encomendamos a la oración de todo el pueblo fiel e invitamos especialmente a nuestros jóvenes a no tener miedo de escuchar la voz de Dios, a abrir el corazón y atreverse a servir como sacerdotes para nuestra Iglesia.
Sigamos caminando juntos, sembrando vocaciones y cuidando con amor este hermoso don.
