Con profunda gratitud al Señor, hoy celebramos en nuestra Catedral las Bodas de Oro de la Renovación Carismática Católica, un movimiento que, inspirado por la acción del Espíritu Santo, ha renovado la vida de fe de innumerables hombres y mujeres, llevándolos a un encuentro vivo con Jesucristo.
La Santa Misa fue presidida por Mons. Pedro, quien animó a los miembros de la Renovación Carismática a continuar su misión evangelizadora y los invitó a salir a los pueblos de nuestra sierra para llevar la fuerza y el fuego del Espíritu Santo, llenando de esperanza y fe a nuestras comunidades.
Durante esta significativa celebración, 10 grupos de la Renovación Carismática se congregaron para elevar una sola voz de alabanza y acción de gracias por estos años de gracia, evangelización y servicio a la Iglesia.
La Renovación Carismática nos recuerda que el Espíritu Santo sigue actuando hoy, transformando corazones, fortaleciendo familias, suscitando vocaciones y renovando la esperanza de su pueblo. Como en Pentecostés, el Señor continúa derramando sus dones para que la Iglesia anuncie con alegría la Buena Nueva del Evangelio.
Que estos cincuenta años sean motivo de gratitud por todo lo vivido y, al mismo tiempo, una invitación a seguir abriendo el corazón a la acción del Espíritu Santo, que hace nuevas todas las cosas.
¡Ven, Espíritu Santo, renueva la faz de la tierra!
