Con gran alegría, hoy Mons. Pedro realizó la inauguración y bendición de la casa de clausura de las Monjas Trinitarias, un espacio consagrado a la oración, el silencio y la entrega total a Dios.
Este nuevo lugar se convierte en un signo vivo de la presencia de Dios en medio de su pueblo, donde la vida contemplativa sostiene con su oración la misión de toda la Iglesia.
Que el Señor bendiga abundantemente a nuestras hermanas y haga fecunda su vida de entrega, siendo luz y esperanza para todos.
