Como Iglesia diocesana, vivimos con profunda alegría la Misa de Navidad Sacerdotal, un momento de gracia en el que todo el clero diocesano se congregó para celebrar, con espíritu fraterno y corazón agradecido, la anticipada alegría de la Natividad de Nuestro Salvador.
En torno a la Eucaristía, renovamos nuestra vocación, fortalecimos la comunión sacerdotal y elevamos nuestra oración por el pueblo de Dios que nos ha sido confiado, contemplando el misterio del Dios que se hace cercano y habita entre nosotros.
Que el Niño Jesús renueve nuestra fe, avive nuestra esperanza y nos impulse a seguir sirviendo con amor, humildad y entrega.
