Con mucha alegría y espíritu de fraternidad, nuestro Obispo junto a los sacerdotes de la Diócesis de Huánuco peregrinaron hasta Punchao, para celebrar los 300 años de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo, pastor incansable y gran testigo de fe y entrega a la Iglesia.
En este primer día de peregrinación, tuvimos la oportunidad de conocer el Taller de Punchao – Dom Bosco, un hermoso espacio donde los jóvenes descubren y desarrollan sus talentos a través del arte, la vidriería y la música.
Que, siguiendo el ejemplo de Santo Toribio, sepamos también salir al encuentro, acompañar con cercanía y trabajar por una Iglesia viva, misionera y cercana a cada realidad.
¡Santo Toribio de Mogrovejo, ruega por nosotros!
